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jueves, 26 de julio de 2012

Del origen a la negligencia

Escrito por Néstor Ramírez, Fernando Martínez Montiel e Isis Reyes Carbajal

Capítulo I. La ciudad de las 365 iglesias

En el cielo predominaba un color azul, libre de esas nubes que avecinan una lluvia de gran proporción y que, según se cuenta, son de mal augurio. Los rayos solares caían en las tierras de México; sin embargo, no en el centro del territorio, sino en un poblado al poniente de la ciudad llamado Cholula.  En esa región se desarrolló una tribu que, a pesar de no ser tan conocida como la maya o la olmeca, alcanzó un punto de gran importancia para las creencias de aquellos tiempos y una sociedad que mostró una gran resistencia ante los españoles.
Ubicado en la parte centro-este del estado de Puebla, y presuntamente a 15 minutos de la capital, Cholula es una de las ciudades prehispánicas más importantes de México y, por lo tanto, también una de las más visitadas por los turistas de otros países. Sin embargo, lo que muy pocas personas conocen, es que Cholula sufrió una terrible masacre tras la llegada de Hernán Cortés en 1519 y, es ahí, cuando los ritos y mitos prehispánicos se mezclan con la historia de los hombres provenientes del viejo mundo.
Al llegar los españoles a Cholula, se sorprendieron ante la gran cantidad de asentamientos prehispánicos que se encontraban en la región. Cholollan, raíz por cual recibe su nombre y que significa “agua que brota”, en sus orígenes era una ciudad sagrada. Por ello, Cortés mandó una carta al rey Carlos I diciéndole que en Cholula había tantos recintos como había días en el año.
Era el día 18 de octubre de 1519. Hernán Cortés, junto con la Malintzin (Malinche) y los tlaxcaltecas habían llegado a las tierras de la ciudad sagrada de Cholula. Los habitantes de Cholollan hacían sus actividades cotidianas como los jóvenes ir a la escuela y las mujeres atender el hogar. Sin embargo, ninguno se esperaba el río sangriento que horas después bañaría y marcaría al pueblo cholulteca. Esta escena se trató de la conquista de Cholula por parte de España en donde miles de habitantes murieron en el centro de aquella ciudad.
El guía  Jesús Felipe Cortés, quien se encarga de enseñarles a los turistas el museo y la historia tanto de la base piramidal como de la comunidad cholulteca, señala que fue “una masacre espantosa. Si estamos hablando de una ciudad sagrada,  no es un pueblo bélico; no tenemos un ejercito para combatir, sino para resguardar el templo principal”. Por lo que no se le podría denominar una batalla, sino una completa masacre de los cholultecas por parte de los tlaxcaltecas y los españoles.
En el códice tlaxcalteca, a pesar de que se da una mala interpretación del suceso, se puede seguir observando que no sólo mataron a supuestos guerreros u hombres de edad madura, sino a los estudiantes, niños, ancianos y mujeres. Los conquistadores se dedicaron a atacar los Calmecac, que eran los lugares donde los hijos de los nobles solían estudiar. Hernán Cortés, junto con la Malinche, se encargó de dirigir esta operación de conquista y, por ende, también de la evangelización del pueblo tan dolosamente dominado.
Sin embargo, la cosa no terminó con la matanza del día 19 de octubre, sino que se siguió extendiendo durante un largo tiempo imposible de delimitar. En los días siguientes, los conquistadores fueron capturando a los Mayordomos de los barrios de toda Cholollan. Principalmente a aquellos que tenían una gran importancia dentro de la sociedad. Desafortunadamente, el castigo para los cholultecas apenas comenzaba…
Para poder hacer que los cholultecas se volvieran al catolicismo, los españoles, tras la captura de los mayordomos, recurrían a la tortura de sus presos. Generalmente, las personas que tenían cierta notoriedad dentro de la sociedad eran víctimas del denominado emperramiento para poder infundir el miedo en los demás miembros de la sociedad.
El emperramiento es un método que usaron los españoles para infundir miedo entre la población cholulteca para poder hacer que estos dejaran atrás sus ritos paganos y adoptaran el catolicismo como única religión. Para ello, atraparon a los mayordomos de San Pedro, y en las plazas públicas, los amarraban para que no pudieran escapar. Después soltaban perros agresivos y que no hubiesen comido desde hace días para que atacaran a los líderes de los barrios de Cholula.
Al mayordomo mayor, del barrio de San Andrés Cholula, lo llevaron a la ciudad de México para hacerle el emperramiento. Una vez estando en Coyoacán, optaron por soltar a los perros para poder terminar con la vida de éste e infundir un miedo atroz a todos los cholultecas, señala el tesorero y director de la organización ProCholula Fabián Jiménez.
El espíritu cholulteca había sido pisoteado por los españoles y los tlaxcaltecas, pero no se dieron por vencidos y continuaron resistiéndose a la conversión. Tanto fue así que los españoles, cuenta el señor Jesús Cortés, comenzaron a amenazar a todo el pueblo. Les decían que si se resistían a abandonar sus creencias tendrían que ser asesinados debido a que eran brujos, hechiceros y que sus acciones atraían el mal.
Fue así que la cultura cholulteca llegó a un punto en el cual sus tradiciones dejaron de tener la esencia que tenían, comenzaron a abandonar el rito pagano por las creencias católicas que venían del viejo mundo. Los españoles comenzaron a transformar todas las tradiciones y edificaciones de Cholula. Inclusive, para demostrar su poderío, Cortés construyó, supuestamente, 365 iglesias, una por cada día del año.
Los colores de las pinturas donde se representaban las principales fiestas de la entidad se fueron perdiendo. La ignorancia hizo que se fueran quedando en el olvido y en la destrucción por parte del tiempo.  Así como se fueron asesinando a las familias cholultecas, también se fue destruyendo a los templos donde se veneraba a los dioses de la lluvia, del maíz y del sol.
Para este momento, las cenizas que lanzaba el volcán Popocatepetl habían ocasionado la erosión de la pirámide y habían cubierto su superficie. Ante esto, los cimientos del principal templo cholulteca fueron ocultados tanto por las exhalaciones de “Don Goyo” como por la llegada de los españoles. Desapareció la ciudad prehispánica y se desarrolló el colonialismo encabezado por la presunta salvadora de los cholultecas: la virgen de los Remedios.

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